
Ya nos habían dicho también que en Venecia hay que perderse y, como no me gusta llevar la contraria a nadie, la primer vez que fui allí, de noche y sin un mapa, me perdí. Y me perdí no por donde el lujo te hace pensar en lo hijoputa que es la vida para algunos, que tenemos que pensar en cómo llegar a fin de mes , mientras otros se gastan los cuartos en las tiendas de Gucci para las querías.
Esa Venecia profana que sólo piensa en la opulencia y en la ostentación. Esa Venecia ingrata que esconde su interior, mientras vende su alma a los millonarios del planeta. Esa no es la que yo pude ver. Yo viví otra ciudad bien distinta. Oscura, siniestra, palpitante, oculta y constante. Un lugar que te hacía revivir los callejones, el Corralón, el Arco La Rosa..Una Venecia inquietante y que, a pesar de no saber cómo volver y hartos de cruzar un puente tras otro, el miedo nunca se apoderó de mí, porque era mayor la ilusión por estar viendo lo que veía.

Los otros días escuché a Juan Carlos decir que necesitaba para su comparsa ir a Venecia y encontrar la clave. Yo la encontré y no la buscaba . Creo que puede dar en el clavo, más allá de fichajes y de que mi ompare Arturo siga con él o mi otro ompare Hoko le diseñe. Pero si vivió una noche cual sereno, como la que yo tuve en suerte vivir, creo que sobrarán las palabras y hablarán los sentimientos para dar a conocer esa Serenissima República de Venezia.
"Donna serena corpo sinuoso,
ho perso la mia anima, annegare nel tuo sogno"

Po la comparsa es un mojonazo muy afinado. Sería, incluso, lícito que el jurado la dejase fuera por no entender lo que dice. Que me tachen de inculto, pero quitando pasodobles y cuples (porque iba entendiendo el tema), de lo demás (que seguro que es poesía pura) no me entero.
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